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Utilizan innovador método de intervención en Isla Alejandro Selkirk

A través de terapias personales y grupales se concientizó a la población a cuidar su medio ambiente. Es la primera vez en Chile que se hace educación ambiental utilizando una metodología de este tipo.

Santiago, 9 de julio de 2014 .- A más de 800 kilómetros del continente y a 12 horas de navegación de la Isla Robinson Crusoe en el Archipiélago Juan Fernández, se encuentra la Isla Alejandro Selkirk.

Habitada durante seis meses al año -de octubre a mayo-por una población flotante de 15 familias que se dedican a la extracción de langosta; hombres, mujeres y niños conviven en un entorno natural privilegiado.niños-Selkirk-2-web

Además de ser un área protegida que forma parte del Parque Nacional Archipiélago Juan Fernández, Selkirk posee especies de flora y fauna que son únicas en el mundo, pero que se ven amenazadas por el avance de especies exóticas invasoras. Es el caso del rayadito, considerado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como “críticamente amenazado”.

Para sensibilizar a la población sobre cómo cuidar este valioso entorno, se implementó un enfoque innovador. “El comprender que son los propios habitantes los llamados a cuidar su entorno, partiendo por el cuidado y valoración de sí mismos, es un proceso que permite que los logros perduren más allá del término de un proyecto”, señaló Fernando Baeriswyl, director del proyecto piloto para el control de las especies exóticas invasoras en el Archipiélago Juan Fernández que ejecuta el Ministerio del Medio Ambiente, financia el GEF y tiene como agencia implementadora al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Eleonor Concha, vicepresidenta de la Corporación de Defensoría de Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes, institución que realizó la intervención en la isla, señaló que entendieron que la manera de trabajar con las personas no era de afuera hacia adentro, sino que al revés. “Hay que empezar primero por el cuidado de uno mismo, de su familia y de su comunidad, y de ahí del medio ambiente. Si no hay un proceso interno de autocuidado, yo no puedo cuidar nada de mi medio”, agregó.

Para ello se conformó un equipo integrado por una terapeuta y una bióloga que convivieron con las familias de Selkirk por dos meses. “La idea era que la terapeuta facilitara la enseñanza de la biología, de cuáles eran las plantas invasoras que estaban en la isla y por qué es necesario controlarlas. Para que ese conocimiento penetrara en la población, la terapeuta tenía que generar el vínculo”, explicó Concha.

Para ello identificaron duelos no resueltos: “Duelos por los familiares fallecidos durante el tsunami, por el avión de la Fach que cayó y por las parejas que se han separado (…) Alguien que está en duelo, no está en condiciones de cuidar nada”, explicó Eleonor Concha.

Para ello se conformó un equipo integrado poniños-Selkirk-webr una terapeuta y una bióloga que convivieron con las familias de Selkirk por dos meses. “La idea era que la terapeuta facilitara la enseñanza de la biología, de cuáles eran las plantas invasoras que estaban en la isla y por qué es necesario controlarlas. Para que ese conocimiento penetrara en la población, la terapeuta tenía que generar el vínculo”, explicó Concha.

Para ello identificaron duelos no resueltos: “Duelos por los familiares fallecidos durante el tsunami, por el avión de la Fach que cayó y por las parejas que se han separado (…) Alguien que está en duelo, no está en condiciones de cuidar nada”, explicó Eleonor Concha.

Mapa verde

Tras esta intervención, las familias de Selkirk hoy disponen de un mapa verde que les permite identificar las principales especies exóticas invasoras que hay que controlar y las especies de flora que deben cuidar.

En el primer grupo figuran 89 especies exóticas, de las cuales ocho tiene el potencial de ser invasoras. Las especies exóticas invasoras son una grave amenaza a la biodiversidad porque son capaces de desplazar y poner en peligro a las especies nativas a través de la competencia, depredación, alteración del hábitat y transmisión de enfermedades. Sus efectos además son particularmente devastadores en las islas.

Es el caso del eucaliptus, que fue introducido para hacer jaulas para la langosta y que a pesar de ser una especie incipiente, preocupa a los expertos. También están el cardo negro, la cicuta, la enredadera correhuela, el llantén menor, la ruda, el gordolobo (o verbasco) y las calas.

Entre las especies que deben cuidar está la alogaris, arbusto que sólo crece de manera natural en Selkirk y que está en peligro de conservación. También merecen cuidado las especies nativas como el helecho ‘costilla de vaca’ y la juncuscapillaceus, entre otras.

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